¿Tú también lo estás pensando? Llevamos años esperando, preguntándonos qué demonios tiene Garmin entre manos para no lanzar la pulsera cuantificadora que todo el mundo pide a gritos: la Vivosmart 6. Como deportista, y seguramente como tú, me siento un poco perdido y hasta frustrado con la marca. En este artículo te voy a contar mi teoría sobre por qué Garmin parece estar dándonos la espalda, cuál creo que es su verdadera estrategia y cómo se están repartiendo el pastel marcas como Whoop o Amazfit.
La situación es, cuanto menos, curiosa. Garmin es el líder indiscutible en relojes deportivos. Si te tomas en serio el ciclismo, el running, o casi cualquier deporte, es muy probable que tengas uno de sus dispositivos. Crearon un ecosistema Garmin brillante, casi tan cerrado y adictivo como el de Apple. El problema es que, mientras nos tienen «atrapados» con sus excelentes ciclocomputadores y relojes, han dejado un hueco enorme en el mercado de las pulseras de actividad más discretas. La Vivosmart 5 se ha quedado totalmente desfasada, y ya han pasado más de tres años desde su lanzamiento. ¡Tres años! En tecnología, eso es una eternidad.
El ascenso de la competencia: Whoop, Amazfit y el resto del pelotón
La naturaleza, y el mercado, odian el vacío. Mientras Garmin dormía en los laureles, un montón de competidores han aprovechado para hacerse fuertes. El caso más sonado es el de Whoop, que ha sabido posicionarse como una opción premium, no solo por su tecnología, sino por su modelo de suscripción. Está dirigido a un público con alto poder adquisitivo al que le gusta llevar relojes clásicos y no un reloj deportivo gigante en la muñeca todo el día, pero que aun así quiere monitorizar su salud y recuperación.
Por otro lado, para el público que busca una solución económica, ha surgido con fuerza Amazfit, que ofrece una pulsera cuantificadora muy similar a la Whoop pero sin la costosa suscripción mensual. Y entre medias, tenemos desde el Apple Watch hasta las pulseras de Xiaomi. Cada marca ha encontrado su nicho, dejando a los usuarios fieles de Garmin, como yo, en una encrucijada: o nos conformamos con un producto obsoleto, o empezamos a usar dispositivos de otras marcas, rompiendo la magia y la comodidad del ecosistema Garmin donde todos nuestros datos de entrenamiento y salud deberían convivir en paz.
Mi teoría conspiranoica: ¿Por qué Garmin no saca la Vivosmart 6?
Aquí es donde empieza mi teoría. ¿Y si no es un despiste? ¿Y si es una estrategia deliberada? Piénsalo. El gran negocio de Garmin está en venderte su reloj deportivo Fenix o Forerunner de 800 o 1000 euros. Si sacaran una Vivosmart 6 actualizada por, digamos, 150-200€, que midiera métricas clave como el VFC (Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca) nocturno, muchos deportistas amateurs y avanzados tendrían más que suficiente. Y eso, amigo mío, significaría que Garmin dejaría de vender miles de sus relojes más caros.
Desde su punto de vista, es más rentable «obligarte» a comprar el reloj tope de gama para tener todas las funciones. ¿No quieres dormir con un armatoste en la muñeca? ¡No hay problema! Ahora te venden una banda de pecho específica para el sueño por 160€. Una solución que solo sirve para una cosa y que te obliga a comprar un dispositivo más. Es una jugada maestra para facturar más, pero que a los usuarios nos deja con cara de tontos. Quieren que tengas el ciclocomputador de 800€, el reloj de 1000€ y, ahora también, la banda de sueño de 160€. Negocio redondo para ellos.
La gota que colma el vaso: suscripciones al estilo Whoop
Y cuando pensábamos que la cosa no podía ser más rocambolesca, va Garmin y da un paso más. Ven que el modelo de suscripción de Whoop funciona, que la gente está dispuesta a pagar una mensualidad por un análisis de datos más sencillo y visual gracias a la inteligencia artificial. ¿Y qué hacen? ¿Sacan por fin la Vivosmart 6 para competir? No. Lanzan su propia suscripción de pago.
Así es. Ahora, además de haber pagado una fortuna por sus dispositivos, nos ofrecen pagar una cuota mensual para que una IA nos «traduzca» las métricas que sus propios aparatos recogen. Es decir, en lugar de mejorar la experiencia de usuario de su app, que siempre ha sido su punto débil, han decidido monetizar la solución. Después de más de 25 años compitiendo y tras haber ganado varios campeonatos de España, he visto cómo la tecnología ha evolucionado para ayudarnos a mejorar el entrenamiento, pero esta tendencia me parece un paso atrás para el deportista de a pie.
Conclusión: ¿Qué hacemos ahora los ciclistas?
La verdad es que la situación me genera una pena enorme. La Vivosmart 6 sería la solución perfecta para muchísimos de nosotros. Yo mismo estoy probando la Whoop 5.0 y, aunque tiene cosas que me gustan, echo en falta la integración total con mi ecosistema Garmin. Nos están obligando a elegir entre un sistema incompleto o pagar cada vez más por funciones que antes venían incluidas.
Estas empresas tecnológicas están viendo hasta dónde pueden estirar la cuerda para sacarnos hasta el último céntimo. Y mientras, nosotros, los deportistas, solo queremos herramientas fiables y cómodas para disfrutar de nuestra pasión y mejorar nuestro rendimiento. La pelota está en el tejado de Garmin, pero, sinceramente, he perdido un poco la esperanza.
¿Te sientes igual de perdido con tanta tecnología y quieres consejos claros y directos para mejorar sobre la bici?

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